lunes, 25 de febrero de 2008

La lucha por el agua en Etosha

Noticia publicada por soitu, pero "editada" para perezosos... quien quiera, que lea la versión íntegra...


WINDOHOEK (NAMIBIA).- En pocos lugares de África puede presenciarse una lucha por el agua como en el Parque Nacional de Etosha, en Namibia. Aquí, el rey de las charcas es el elefante. Este ecosistema, que cumplió cien años de protección en 2007, constituye una de las reservas de fauna más impresionantes en el África subsahariana y ha sido durante décadas el buque insignia del turismo en Namibia. El Parque de Etosha contaba inicialmente con una extensión de más de 67.000 km2 y posteriores reducciones lo han llevado a los actuales 22.270 km2, apenas un tercio de su tamaño inicial, aunque tanto como toda la Comunidad Valenciana.

La palabra Etosha se ha traducido como "gran lugar blanco", o sencillamente "lugar seco". Debe su nombre a una depresión de fondo salado de más de 7.000 km2, un paisaje sobrecogedor, una "nada" conocida como Etosha Pan, que se extiende por todo el norte del parque. Según una leyenda del pueblo 'san', pueblo que figura entre los primeros habitantes de Namibia, la llanura de Etosha fue creada por las lágrimas de una mujer, triste después de la matanza con la que una tribu enemiga castigó a su aldea. Cuando el agua del lago formado por sus lágrimas se evaporó, quedó a la vista una extensa cuenca clara, seca y vacía.

La gran llanura blanca de Etosha, ese extensísimo páramo en apariencia baldío, experimenta un espectacular cambio con la llegada de las lluvias. Entre octubre, cuando caen las primeras gotas, y marzo, su árida superficie se cubre de forma progresiva con las aguas que vierte el río Oshigambo, estimuladas a su vez por las discontinuas pero torrenciales precipitaciones estacionales. Según la zona del parque, éstas varían entre los 350 y los 500 milímetros, mayores cuanto más al este. Animales que arrastra la corriente tributaria, junto con la vida que milagrosamente enterrada bajo tierra espera la llegada de las aguas, restablecen un rico ecosistema acuático que sirve de sustento a un gran número de aves migratorias. Especies tan llamativas como flamencos y pelícanos escogen cada año este espacio como lugar de anidamiento.

Durante el resto del año, la ausencia de precipitaciones en Namibia es total. Entre abril y mayo, desaparece la masa de agua de unos 20 ó 30 centímetros de profundidad que cubría Etosha Pan. Flamencos y pelícanos emigran, y los pollos de éstos que no consiguieron desarrollarse a tiempo serán comida para carroñeros: hienas, chacales, buitres y marabús.

Fuera de esta inmensa llanura blanca, en las otras tres cuartas partes del parque, y como consecuencia de tan extrema climatología, las charcas que improvisaran las tormentas se secan. La fauna entonces se congrega entorno a las fuentes perennes; de las que casi la mitad son artificiales. Se construyeron por dos motivos: para evitar la huida de especies del parque, ya que entrarían entonces en conflicto con los humanos de las zonas colindantes; y fomentar el desarrollo de la fauna en su interior. Asomándose a ellas, el visitante puede ser testigo de uno de los episodios más dramáticos de la vida salvaje: la competición por el agua.

En pocos lugares de África puede presenciarse una interacción similar entre tantas especies de vertebrados: león, leopardo, guepardo, hiena, chacal, rinoceronte, kudu, orix, cebra, jirafa, impala de cara negra, ñu, avestruz, la lista es interminable. No en vano, Etosha es la segunda reserva africana en densidad de fauna, después del Serengueti.

En las numerosas charcas a lo largo del parque, Tsumcor, Moringa y Nebrowni entre otras, es frecuente ver cómo las distintas especies tienen acceso al agua por turnos, una jerarquía basada en la fuerza y las dimensiones de cada animal. Y en Etosha, el indiscutible rey del agua es el elefante.

Esta dura competición por el agua en prácticamente toda Namibia explica que en este país se encuentren los elefantes de mayor tamaño del planeta (contínua...).

Igual que pelean los animales por el agua, peleamos nosotros... Aún no son evidentes, pero la lucha por el control de los principales acuíferos está detrás de más de un conflicto, y si no.. que se lo pregunten a estos:

La cadena humana de protesta (en elpais) por el bloqueo económico israelí a la franja de Gaza es una imagen interesante, pero lejos estamos de conseguir un Estado palestino con soberanía sobre los recursos que tan codiciadamente protegen los israelíes.

Hay razones para la esperanza, pero no estamos cerca."Promises", documental de 2001, planteaba el acercamiento de chavales israelíes y palestinos de 9/10 años como primer paso para el diálogo y la paz. Quomodo lo tenía online, pero lo han retirado... el trailer podéis verlo en promisesproject.org

Sin más,



AB