viernes, 27 de junio de 2008

Not for all my little words

Stephin Merritt es un tipo pequeño y cada vez más regordete. Es gay y vive en Nueva York, aunque nació en Boston. Su padre fue un cantante de folk al que nunca conoció porque ya se había separado de su madre cuando llegó al mundo.

Merritt es un tipo bastante seco, como los Martini, y odia el 'little talk' -no encuentro un sinónimo en español-. En sus conciertos prescinde de todo sonido eléctrico debido a una enfermedad que padece conocida como hyperacusis, que le hace especialmente sensible a los sonidos fuertes. Por ello, odia los directos y en ellos se tapa un oído durante los aplausos.

Hace unos nueve años, Merritt era bastante desconocido. Con The Magnetic Fields, donde compone, canta y toca casi todos los instrumentos, había publicado ya cuatro discos en un sello pequeño, álbumes con letras inteligentes y un sonido repleto de grandes melodías.

Entonces llegó su gran obra, de ésas que marcan una carrera. Merritt, que también lleva para adelante los proyectos The Sixths y Future Bible Heroes -es un loco de la composición-, publicó en 1999 el último gran álbum conceptual del siglo XX: '69 love songs'. El disco es una obra colosal, probablemente sin parangón. En ella, Merritt se desliza por los grandes tópicos del amor en 69 canciones que tocan diversos palos: baladas, folk, country, pop, electro-pop, temas de cheerleaders...

En un reportaje en el NYT, Merritt afirma que la idea de hacer el disco le sobrevino durante un concierto de un tal Stephen Sondheim en un piano bar. "Cuando empecé '69 Love Songs', le dije a todo el mundo que no iba a estar disponible durante un añoa menos que fueran a trabajar en mi disco", cuenta Merritt en ese reportaje.

El resultado fue grandioso. Os dejo con dos canciones del disco, una de ellas en directo.

All my little words





Papa was a rodeo -live-