viernes, 20 de junio de 2008

El Silencio

Ayer hice una cosa que me apetecía un montón pero que no había podido hacer durante los últimos meses, ver una película al llegar a casa después de trabajar. Es una tontería, pero me encanta que una película te atrape mientras poco a poco va llegando el atardecer y acabas quedándote a oscuras frente a la pantalla.

De entre las películas que he ido almacenando estos meses, ayer me llamó la atención la carátula de El Silencio de Ingmar Bergman y su título en sueco, Tystnaden. Y la verdad es que la elección fue muy buena. Hacía mucho tiempo que no veía una película que mantenía tanta tensión en el ambiente con tan pocas palabras, ahora mismo sólo recuerdo Días de Ira y La Palabra de Dreyer.

Dos mujeres y el hijo de una de ellas están viajando en tren. El viaje debe ser interrumpido por la enfermedad de una de ellas y tienen que quedarse en una habitación de un hotel de la ciudad de Timoka donde se habla un lenguaje desconocido. No hay nada que hacer además de dejar pasar el tiempo. La relación entre las dos mujeres se ha ido deteriorando con el tiempo y la estancia se convierte en un infierno. No hay posibilidad de comunicarse con ninguna persona de esa ciudad y tampoco hay ganas de hablar con la persona que tienes al lado y habla tu mismo idioma. Los personajes vagan por el hotel como fantasmas, cada uno con su historia. Los rencores van creciendo. El niño no sabe de qué parte ponerse. La tensión se mantiene en cada escena, el silencio la intensifica, los encuadres son maravillosos, la luz es tenue en el fondo y dura en los rostros haciendo que las presencias sean extrañas, hasta que el final es inevitable y cada uno mantiene su postura como Abel Sánchez de Unamuno. No os doy más detalles por si queréis verla.


¿Por qué ya no se hacen películas en blanco y negro?